Para empezar...... un poco de uno de los tres más grandes que toqué en tiempos más mozos y que la gente suele asociar al Conde Drácula y otros villanos al uso (no se pq, ya que es una dupla de piezas preciosa)
Saludos a todos amigos. Soy nuevo en el foro y me parece muy interesante este hilo de música clásica. Especialmente sabias las aportaciones de madkeltoi y remorena. Aunque no soy músico ni toco ningún instrumento musical soy un enamorado del piano y envidio a madkeltoi cuando nos comenta que ha interpretado al gran Chopin (yo también creo que es el más grande en piano). Aunque ahora estoy enamorado del concierto para piano número 3 de Rachmaninoff, con ese final del tercer movimiento excelso.Aquí os dejo la interpretación de Olga Kern (los 10 minutos finales del tercer movimiento). Dicen que las hay mejores, como las de Horowitz, Argerich, Kissin o Lisitsa. Yo no sé discernir tanto. Un saludo a todos.
Saludos de nuevo. Como no sé si mi anterior mensaje ha sido enviado correctamente (quizá por el enlace al video), os paso el link de una pieza musical utilizada en el film polaco Solaris. La obra, maestra sin duda, es, cómo no, de Johann Sebastian Bach. No soy creyente, pero la voz de Dios debe sonar parecido a esto:
Saludos a todos amigos. Soy nuevo en el foro y me parece muy interesante este hilo de música clásica. Especialmente sabias las aportaciones de madkeltoi y remorena. Aunque no soy músico ni toco ningún instrumento musical soy un enamorado del piano y envidio a madkeltoi cuando nos comenta que ha interpretado al gran Chopin (yo también creo que es el más grande en piano). Aunque ahora estoy enamorado del concierto para piano número 3 de Rachmaninoff, con ese final del tercer movimiento excelso.Aquí os dejo la interpretación de Olga Kern (los 10 minutos finales del tercer movimiento). Dicen que las hay mejores, como las de Horowitz, Argerich, Kissin o Lisitsa. Yo no sé discernir tanto. Un saludo a todos.
bienvenido, amadeus, tienes muy buen gusto, si señor,
besos
Lo bueno no dura para siempre, pero sí lo suficiente como para volverse inolvidable.