buenisimo, me ha gustado un monton la manera de relatarlo.
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Disfrutábamos de la programación de la noche mientras terminábamos una buena botella de vino después de la cena.
Eva se entretenía acariciándome la parte baja del abdomen, y de vez en cuando sus dedos resbalaban hacia las ingles, jugueteando suavemente entre sorbo y sorbo.
Mis pantalones deportivos cortos, permitían que ella pudiera jugar por esa zona sin ninguna dificultad mientras me dedicaba algunas sonrisas y miradas cómplices.
Poco a poco las caricias externas dieron paso a un pícaro entretenimiento con los cordones de mis pantalones, que no fueron obstáculo para sus entrenadas manos que llegaron sin problemas a su objetivo.
Mientras me dedicaba suaves y delicados movimientos continuábamos bebiendo, y una sensación de que todo el vino se estaba almacenando en un punto invadió mi cuerpo.
Pensé en lo que habíamos hablado tantas veces y en todos los momentos que ella habría tenido para practicar antes de conocernos, y el hecho de imaginar todos los orgasmos que habría podido lograr con esas manos, hizo que mi pene adquiriera todavía más dureza y predisposición.
No pude reprimirme y pregunté cómo había empezado, cuál fue su primera vez y como se inició en el arte que la había convertido en la maestra que demostraba ser. Ella trató de evitar la respuesta y continuó masturbándome con la esperanza de que no insistiera.
No fue así y pregunté de nuevo, pedí por favor que me lo contara sin parar con lo que estaba haciendo, y poco a poco, mostrando una vergüenza que contrastaba con lo que indicaba su experiencia, comenzó a narrar su primera vez sin cesar en sus caricias.
“Ella era una adolescente, él, mayor que ella, le pedía dentro del coche que le hiciera un regalo que recordar. “
Mi miembro pedía más y más, notaba que iba a reventar y le pedí que siguiera.
“Mientras la besaba, agarró su mano y la puso por encima de los pantalones en un bulto que su tacto desconocía. Así se lo hizo saber y él trató de tranquilizarla diciéndole que sería fácil y que iría marcándole cada paso.”
Di otro trago a la copa de vino.
“Le pidió que desatara sus pantalones y que buscara en el interior. Así lo hizo y sus manos notaron por primera vez un falo erecto, más aún seguro por saber que estaba ante una virgen también con las manos”.
Comenzó a movérmela de forma especial mientras me decía como lo hizo en aquel momento, y cómo mi cara mostraba la misma excitación que aquel afortunado dentro del coche.
“Mientras era testigo de las pequeñas convulsiones del inesperadamente pajeado por una principiante, decidió no pensar en las consecuencias y bajo su cabeza buscando lo que tenía entre las manos, metiéndolo completamente en la boca, y empezando algo que en ese momento no sabía seguro como terminaría”.
Se agachó también haciendo lo propio conmigo y me dijo que continuó así, como lo hacía, no volviendo a decir palabra.
Pregunté varias veces si era así mismo como lo hizo la primera vez, y mirándome a los ojos, con mi polla resbalando dentro de su boca, asintió con la cabeza todas ellas.
Sus movimientos se tornaron cada vez más rápidos, proporcionalmente a la excitación que yo alcanzaba.
No pude aguantar más. Bebí en ese momento el último trago de vino, y el placer me invadió simultáneamente por dos vías distintas.
buenisimo, me ha gustado un monton la manera de relatarlo.
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Lo bueno no dura para siempre, pero sí lo suficiente como para volverse inolvidable.
Y a nosotros nos alegra, tratamos de ajustarnos 100% a como ocurrió