De pronto vi a Pedro un colega del colegio.
Me acerque a él, estaba con su novia SiIlvia, me la presentó aunque ya nos conocíamos de vista:
- Hombre Pedro cuanto tiempo.
- Ya te digo, te presento a Silvia.
- ¿Hola quetal?
- Encantada - me contesto mientras me daba 2 besos. La verdad es que el segundo beso de la mejilla sospechosamente se la di casi en los labios, pero tampoco le di mucha importancia.
Silvia era guapa, y tenía un buen tipo y como tal vino con un vestido acorde. Un vestido miy escotado y con los labios pintados de rojo fuego. Empezamos a charlar los 3 hasta que vino el hijo del presidente y empezó a hablar con Pedro. Yo en ese momento me despedí y volví donde estaba mi padre, que ya había cambiado de "amigos" de charla.
Al de poco empezó el catering: vino + tapas elaboradas. Me gusta el vino blanco más que el tinto. Una pena que sacaran menos del blanco. Mientras comía las tapas me podía morado a vino, al de tiempo ya quedaban menos y me propuse a buscar al camarero del vino blanco para que no se me adelantasen, al parecer había más gente como yo que le dio por beber vino blanco. En seguida le cace al camarero pero mientras me acercaba se estaba quedando sin provisión, aceleré un poco el ritmo, pero la ingente cantidad de gente me lo ponía difícil. Por fin llegué pero para mi asombro una chica se me adelantó. Era Silvia que me miraba mientras me sonreía, cogió la última copa dio media vuelta y se fue. Me quede mirando su espalda descubierta embobado mientras se alejaba. "Jooooder" me dije a mi mismo.
Din,din din, sonó como una cucharilla daba golpes contra una copa. Era el "presi" que quería dar un mini-discurso. Pues vaya, ahora a escuchar otro tostón. Mientras escuchábamos buscaba a Silvia con la mirada, estaba ahí fumando mientras escuchaba atentamente al "presi", la verdad es que tenía morbo la chica y sobre el discurso del "presi" ni me enteraba, ni falta que hacía. Al rato de mirarla, volvió la mirada y me pilló mirándola, clavo sus ojos sobre los míos y de la vergüenza aparté la vista. Cada poco la miraba y me fije que ella no quitaba la mirada de mí. No lo podía controlar, no quería que me pillara pero no podía apartar la mirada.
Al de poco termino la charla y después de los correspondientes aplausos se dio paso a la barra libre. Empezamos bien, a cubata limpio como son nuestras costumbres. De lejos veía como Pedro hablaba con los peces gordos de la empresa.
Después de 2-3 horas + varios cubatas y unas risas con la gente, me estaba poniendo fino y me vinieron ganas de ir al baño. El baño de la planta baja estaba ocupado y había cola, no tenía ganas de estar ahí esperando y me propuse ir a algún baño del segundo piso. "Algún baño tendrá que haber" pensaba yo.
Iba por las escaleras para arriba y ya me veía un poco perjudicado. Entre en la primera habitación del segundo piso y encendí la luz, no era el baño, había una cama enormey un gran cuadro, era de una mujer bellísima, me quede mirándolo ya que me sonaba la cara.
- Anda, si es la mujer del "presi" dije en voz alta.



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Lo bueno no dura para siempre, pero sí lo suficiente como para volverse inolvidable.