me encanta...![]()
Animado por la amiga Carol, me animo a contar mi historia, totalmente real. Y es que tengo que contarlo, al final va a ser verdad que a los tios nos pierde la boca y no somos capaces de guardar un secreto. Siempre me habia tenido por una persona celosa de sus intimidades, pero veo que voy a ser infiel a mis principios. Espero que esto quede entre nosotros. No creo que mis andanzas al final lleguen a oidos de quien no debe saber nada. Pero tengo que contarlo.
Para poneros en antecedentes, digamos que soy una persona normal, casado felizmente a pesar de sumar bastantes años de matrimonio. Digamos que mi pareja y yo nos soportamos, nos queremos y nos deseamos todo en su justa medida. Nada que achacarnos.
Mi “aventura”, comienza hace unos tres años, cuando a mi empresa llega una nueva compañera. El gerente nos la presentó como un “nuevo baluarte para conseguir todos los objetivos que nos hemos marcado”, y vaya si lo consiguió. He de decir que en el departamento éramos solo tíos con lo que la nueva adquisición fue del agrado de más de uno, y aunque reconozco que siempre es agradable tener a una mujer en el equipo no fui como el baboso de “Al” (vamos a dejar algunos nombres) que desde ya empezó a hacer sus típicos comentarios obscenos y que no vienen al caso (no es difícil de imaginar y os tengo por inteligentes).
“Mai” que digamos así se llamaba era alta 1,75, con un cuerpo algo voluptuoso para mi gusto, pero atractiva en su conjunto. Unos pechos considerables (una 100 creo), unas caderas marcadas y un culito respingon de esos que nos ponen tontos a los tios. La verdad es que estaba bien, pero a mi no me llamaba la atención, no sé, creo que no era mi tipo. Y creo que sería mejor así…
No voy a pararme a contar el día a día de la tal Mai en la empresa, solo decir que por nuestro trabajo teníamos que trabajar casi codo con codo y que por eso creo que fui el elegido por ella como persona de confianza. Por eso, y creo que porque no era el único que la desnudaba con cada mirada. Así que pasaré directamente a los días interesantes. Días que tengo grabados a fuego en mi memoria.
Dia 1. Es navidad, días de fiesta y alegria generalizada, que buenos somos todos. Y toca comida de empresa. Llegas a primera hora de la mañana y se huele el ambiente navideño, es decir algunos ya han empezado con el anís y el coñac que la empresa gentilmente ofrece en la recepción de acceso. Es curioso, pero hasta ese día no me había dado cuenta de que era la primera vez que veía a Mai con falda. Ya llevaba tres meses en la empresa y no logré recordar un dia sin pantalones o traje de chaqueta. Me llamó mucho la atención porque la falda era extremadamente corta para lo que se estila en la empresa. No es que fuese de esas tipo cinturón ancho, pero era lo suficientemente corta como para dejar entreveer unas piernas muy bien formadas, y un culito prieto. Además se giró de su silla al pasar por su mesa y pude ver que llevaba medias negras de encaje (no se si con liguero porque automáticamente mi mirada saltó como un resorte hacia su ordenador –maldita educación puritana-)
- ¿como vá el trabajo, lo terminaste? (mierda de comentario)
- Lo tienes en el servidor, sólo tienes que visarlo y enviarselo al cliente, que guapo vienes hoy.
-(¿cómo?, ¿cliente?, ¿servidor?, ¿guapo? ) Muchas gracias, y tú si que vienes guapa, (¿pero que digo?)
- ¿Vas a quedarte a la copita después?
- No sé, tengo jaleo en casa, ya veremos.
Y yo , voy y me siento en mi escritorio.
Enciendo mi ordenador, tecleo mi clave y levanto la vista hacia la mesa de Mai. Queda directamente frente por frente a mí, ella sigue a lo suyo. En la oficina hace calor y entonces caigo en que lleva una camisa negra bastante transparente, y debajo se le adivina un corpiño a juego con las medias. Hoy está inusualmente guerrera, pienso. Es más, si uno se fija se aprecia que se le dibujan los pezones sobre el corpiño y la camisa, unos pezones sonrosados y duros que parecen querer sobresalir de su ropa. Sus pies tambien son especiales hoy, lleva zapatos de un taconazo que asustan, hoy me dejará pequeño, y eso que mido 1,80. Al menos lleva 10 cm. de tacón y plataforma. Y he aquí que me perdí. Creo que fue en ese mismo momento. Levantó su mirada del ordenador de su mesa y me miró fijamente, y lo que es peor, penetrantemente. Y yo no hice nada, seguí mirandola, retándola a que diera un siguiente paso que se me antojaba esclarecedor. Y sucedió, en ese instante, me perdí.
Se levantó y se dirigió a mi mesa con un contorneo de caderas sensual, casi erótico, para mí pornográfico. Llegó a mi mesa, plantó sus manos sobre ella y dejó caer levemente su espalda hacia mi. Entonces pude ver sus tetas casi sueltas por el corpiño que llevaba, pude ver sus pezones duros. Pude ver sus labios sensuales, y su lengua humedeciendolos. Y pude ver como se desabrochaba el primer botón de su camisa…, y el segundo… y en ese momento reparé en que estabamos totalmente solos en la oficina, todos habían bajado a desayunar. Esto no me puede estar pasando a mí, pensé. Pero sí me estaba pasando. Y tuve que aprovecharlo, me dejé llevar…
-¿Te gusta lo que vés?
-Si, si
-¿Te gustaría más, verdad?
-Si, si, si
Ella no dejaba de acariciarse las tetas, y de sobarse los pezones. Sentó su lindo culo sobre la mesa y se abrió de piernas delante de mí, entonces puede ver que llevaba liguero, pero no llevaba bragas, ni siquiera un minúsculo tanga que hubiese tapado su coñito depilado. Se mojó un dedo con su boca y bajó con él hasta introducirlo en su raja húmeda y sonrosada.
-¿Te apetece probarlo?
-(¿Qué habríais hecho en mi lugar?). Pero yo estaba paralizado, no me lo podía creer.
Como vió que no contesté se recompuso y dijo: “todos los tios sois iguales” y se arrodilló ante mí, me abrió la cremallera del pantalón y con algo de trabajo, por lo dura que la tenía, me sacó la polla y se la metió en la boca.
Diossss, que mamada. No sabía que te pudieran chupar así. La pena es que no tardé mucho en correrme. Es que lo hacía increible.
-Me corro, me corro.
Pero ella no levantaba el acelerador, al contrario pareceía como si aún se la comiera más y más. Y me corrí. Vaya experiencia, hasta entonces nunca había logrado correrme en al boca de una mujer, de MI mujer, quiero decir. Y aquelló me pareció lo más excitante, tanto, que con el chupeteo me la volvió a poner dura y dándose la vuelta colocó una pierna sobre la mesa y se la llevó hacia su coño super humedo por mi corrida y se la metío para que la follase.
-Vamos, dame fuerte, hasta el fondo, quiero sentir tus huevos en mi culo. Si, así. ¡Cómo me gusta!.
- ¡Cómo me gusta que te guste!.
Yo la sentía estremecerse y apretar mi polla con su musculos vaginales, cómo me ponía aquello. No podía aguantar más, me gustaría darle la vuelta tumbarla en la mesa y seguir taladrándola hasta que ya no pudiese más y me suplicase que me corriera. Pero ella llevaba las riendas y antes de poder hacer nada, se dio la vuelta se puso en cuclillas y volvió a meterse mi polla en la boca hasta hacerme correr mientras con la otra mano se masturbaba. Creo que nos corrimos los dos a la vez y fue glorioso. Ufffffff.
Enciendo mi ordenador, tecleo mi clave y levanto la vista hacia la mesa de Mai.
Queda directamente frente por frente a mí, ella sigue a lo suyo. Arranca Windows, me da la bienvenida y comienzo a trabajar, con un calentón del quince.
Este día comenzó mi perdición.
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Graciassss, graciasss, graciasssss
Entonces, habra mas.
Cojonudo y bien contado, has conseguido mi atencion...me queda una duda, porque no te comiste ese plato que te pusieron en la mesa? ese plato que rebosaba por los bordes...yo me habria puesto el babero. A ver si nos presentas a tu perdicion y te ayudamos a calmar a la fiera.
Enhorabuena.
DIA 2. Bien, hay que decir antes que nada que somos nueve personas en el departamento, y sólo una mujer, Mai. En la empresa somos unos sesenta y tan sólo 20 féminas (18 si eliminamos a las abuelas, 12 si eliminamos a las puretonas y 8 si eliminamos a las estrechas). Imaginaros la tensión sexual que se respira en el ambiente. Y claro, parece que el día de la copita de navidad de la empresa es el día que los gilipollas pueden dar rienda suelta a sus estupideces, como si ya no tuviesen que verse jamás día a día con los demás compañeros. Imaginad que ese es el día en que todo el mundo se desinhibe gracias a esas copitas de más, y aunque alguno pueda llega a estar realmente ocurrente, lo normal es que haya que aguantar a más de un gracioso. Y claro, las chicas de la empresa tienen su ración de gilipolleces anual. Tambien hay que decir que a alguna llega a agradarle tanto, que se diría que esperan ese día con impaciencia para “soltarse la melena”. En fin, a mi siempre me ha parecido un tanto peligroso eso de tener rollos en el trabajo y siempre intentaba quitarme de en medio lo antes posible.
Y ese día no fue especial.
Después de un par de horas aguantando a más de uno, Mai se me acercó y me comentó que estaba un poco cansada de aquello, que si siempre era igual, y que estaba deseando salir de allí.
Yo le dije que no siempre era igual, este año no habíamos tenido que llevar a Pep a su casa y que Mar y Ton aún no se habían perdido por alguna oficina. Claro que aún era pronto. Y coincidí en que ya era hora de salir de allí.
- Muy bien, mejor nos vamos a otro sitio-, me dijo
- Eso está bien, ¿y adonde me vás a llevar?.- Vaya, eso me salió casi sin pensar.
- Nos vamos de marcha.
Yo asentí, pero pensé ¿Qué tipo de marcha me esperaba?. En ese momento recordé mi aventura imaginaria de por la mañana, pero rápidamente se borró de mi cabeza. Me daba igual, necesitaba salir de allí.
Me dejo llevar y entramos en un garito de copas. El local esta muy ambientado, se ve que hay mucha gente “poco habitual” por aquello de las comidas de empresa, y eso hace que a cada paso que damos para llegar a la barra, tanto ellos como ellas se giren a nuestro paso, bueno, más bien al paso de Mai. Conseguimos llegar a la barra y una escultural camarera nos pregunta que tomaremos. Nos cuesta hacernos entender con la chica, que dicho sea de paso está espectacular, con unas tetas de esas caidas hacia arriba que quitan el sentído. La música está demasiado alta, aunque no estridente. Eso hace que Mai se acerque una y otra vez a mi oido para hacerse escuchar. Si bien en otros momentos es fastidioso el no poder mantener una conversación, en este momento no me importa lo más mínimo. Cada vez que se acerca, noto su perfume, el roce de su pelo y llega un momento en que sus tetas golpean mi brazo y eso me hace estremecer. Al principio intento apartarme por cortesía, pero como es ella la que se acerca una y otra vez, la dejo hacer. Y vaya si las noto, las siento duras y sus pezones se clavan en mi cuerpo. Empiezo a ponerme cachondo, y recuerdo mi fantasía de la mañana. Pero ahora es real!!
-Vamos a bailar-, me dice. Y me coge del brazo para llevarme a la pista de baile.
¿Qué pista?, si casi no hay espacio, y además la luz es tan tenue en esa zona que casi ni nos vemos. Da igual, yo me pego a ella y ahora soy yo el que la golpea con mi cuerpo, y no me importa si nota que mi polla hace un rato que se puso dura.
El house no es mi fuerte, pero creo que en ese momento hubiese bailado con ella una polka. Se mueve increible, se contornea, se gira, se muestra, y todo con una sensualidad que ralla en lo obsceno. Uff, como me está poniendo, creo que en ese momento decido que hoy iré a por todas. Siempre lo había pensado, pero nunca me había atrevido a engañar a mi mujer. No, no la voy a engañar. Simplemente no se lo contaré y no sacaré la conversación. Pero ¿y si me lo nota?. …
- ¿En que piensas? – Otra vez ataca al flanco derecho con todo su arsenal. Pezones y tetas. Y culo, porque me da la espalda y empieza a refregarse por mi polla, que en ese momento empieza a querer salir de mis pantalones. No le contesto, sólo puedo dejarme hacer y seguir su juego, apoyo mis manos en sus hombros y voy bajando suavemente por sus brazos alargando mis dedos al paso por sus tetas y continúo hasta su cintura y acabo en su culo. No pone impedimentos, no se separa, al contrario, el acoso es total. Da igual que la pista estuviese vacía, nosotros estaríamos fundidos en uno sólo. Ella no se separa, no me deja ir. A mi ni se me ocurriría escapar.
Momento fusión dos un uno. Noto que acerca su cara traspasando los límites de eso que llaman espacio íntimo y lleva sus labios muy cerca de mi boca. Me preparo para lo mejor, sus labios no son excesivamente carnosos, pero son muy apetitosos… pero pasa de largo y me dice algo al oído.
- Mi pareja viene hacia aquí. ¿Te importa?
¿?¿? No me fijé en que miraba su móvil. ¿A quedado aquí con su pareja? No lo entiendo. Estoy fuera de juego totalmente. ¿Cómo que si me importa?
- No, no, estupendo, así me lo presentas.- ¡¡Pero seré inútil!! Dos calentones con la misma tía el mismo día, y eso que este prometía. Y ahora encima tendré que aguantar la situación un rato antes de poder decir que me voy. Si lo que tenía que hacer es quitarme de en medio a la voz de ¡ya!.
Como estaba con mis elucubraciones mentales, no me di cuenta de que Mai se había encontrado con unas amigas (sólo faltaba que apareciera mi mujer con los niños). Menos mal que al menos me las presenta, aunque ahora no me roza con sus tetas y no acierto a escuchar sus nombres. Al menos, por lo que pude intuir (porque verse, no se veía mucho), estaban bastante buenas. No podía saber si eran de mi tipo, pero en ese momento me daba exactamente igual. Al menos tendría con quien hablar cuando llegase el maromo de turno de Mai.
Sus amigas se van hacia la barra para pedir unas copas y volvemos a quedarnos solos en la pista de baile (solos, con al menos 25 personas más por metro cuadrado). Intento retomar nuestro baile, pero he de reconocer que ya no va a ser lo mismo. Aún así ella vuelve al ataque, aunque moderadamente, todo hay que decirlo. Llegan las amigas con las copas abriéndose paso entre la multitud. Nos acomodamos con ellas al fondo y todos empezamos a bailar conjuntamente.
Un momento, aquí hay algo raro, ahora es la más pequeña de todas la que ha tomado mi rol de bailarín y es ella la que se pega y roza más que sensualmente con Mai. Vaya, como me están poniendo. Parece como si a Mai no le importase estar con otra chica. No, no puede ser, su novio viene para acá. No creo que le gustase mucho encontrársela con otr……
En ese momento, la amiga que le daba la espalda y movía su culo por su pelvis, se da la vuelta y la coge con una mano del cuello y fuerza su cabeza para acercar sus bocas y se morrean allí mismo. Totalmente estupefacto. Así me quedo. Y las otras amigas mientras tanto ¡hacen lo mismo!. ¿Pero que está pasando aquí?
Se ve que mi cara era un poema, o al menos Mai debió notarme algo raro, porque no tardó mucho en venir hacia mí y decirme.
- Perdona que no te dijera hace un momento al presentarte a Mo (que así se llamaba la más pequeña), que es mi pareja. Espero que no te importe. Además, si te portas bien, a lo mejor te dejamos mirar.
Aunque en ese momento reconozco que me quedé bastante desconcertado, aquello fué el comienzo de una excitante amistad. Y es que los acontecimientos de los siguientes meses fueron los momentos más lascivos y pornográficos que haya vivido hasta hoy.
Vaya, nos tienes locos por saber que ocurrio en los siguientes meses...enganchaos nos tienes con tu historia...no se si me la veo venir o no.
Me tienes toda mojada...
Última edición por SPAINBUENA; 07/04/2011 a las 20:23